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Terra
La Coctelera

Cuando mi psicoanalista me echó a puntapiés de la consulta...

se me rompió la muñeca. me refiero a que se me rompió no la muñeca ósea, sino la de jugar. Me quebró. Quebró mi vida. No, no os lo podéis imaginar. Se había vuelto loco. Un monstruo. No vayáis nunca a la consulta de un psicoanalista. La tan mentada transferencia es una estupidez como la copa de un pino. Todos estamos perpetuamente "transferenciando" sobre los demás, porque somos el resultado de una historia personal. Es lógico, es natural. Nos relacionamos con los demás según cómo nos hemos relacionado con el mundo al que vinimos, de pequeñitos. Pero ése no es motivo para que nos tengan veinte años en un diván. Menudo chollo el de los psicoanalistas. Se han aprovechado de nosotros, con todas sus falsas teorías en el bolsillo. Y nuestros bolsillos, en el interin, vacíos. Aquél mi ex-psicoanalista era un loco y un asqueroso. Se creía dueño y señor de los hombres. por sobre los demás mortales. Pero su tratamiento era inocuo. No curaba nada ni a nadie. Pura cháchara. Lo siento por los que creen que son buenos psicólogos. De veras que lo siento. pero donde no hay una base metaf´ísica, una ética bien estructurada, no hay nada.

Seguiré otro día. Ahora estoy cansada.

La fiebre del cyberforo

En nuestra novedosísima sociedad del cyber, estamos como cuando apareció la primera radio, toda la familia en torno a ese aparato maravilloso desde el que salían voces como por arte de magia. Mi abuela seguía a cada minuto las noticias sobre el avance de los Aliados frente a tropas enemigas alemanas... Luego llegaron los televisores y la pantalla se convertía en el centro de nuestra existencia. Embobados por los nuevos tecnojuguetes, niños y grandes, ahora blogueamos, chateamos, mailiamos, foreamos, twittereamos, facebookeamos, como si nuestra vida se fuera en el ello. Todos teníamos algo que decir y mostrar la mundo por lo visto. Las weblogs más visitadas y con más éxito de seguidores son justamente las que se dedican a enseñar a los demás cómo montar su propio blog o web. Porque todo queremos tener uno. ¡Yo quiero mi barby! ¡Yo quiero mi excalectrix! Y es una expeirencia la de navegar por entre las palabras e imágenes de los demás, todo hijo de vecino creando su reportaje particular. Convertidos en una prolongación de nuestraos PCs y Macs (yo uso Mac, es diez mil veces mejor u mac que un PC: hay foros enteros donde se discute el asunto, pero la definción de Mac y sus prestaciones,son muy superiores a las de cualquier PC...). Navegando he encontrado gente brillante, espacios brillantes donde recrearme y en los que inspirarme. ¿Dónde estábamos todos escondidos, dónde se ocultaba tanto talento? Esto se parece bastante a la proliferación de artistas que se dio en el mundo a partir de los 70, cuando todo el mundo era artista. Las galerías de arte no daban a basto y no conseguían distinguir arte de no arte. Aquí pasa algo similar. Entre la morralla, hay verdaderos diamantes. Y normalmente te los encuentras clicando aquí y allá... a la deriva. No hay reglas que te sirvan para internarte en el cyberespacio. las TICs son democráticas y no privilegian a casi nadie. No como cuando salieron las primeras barbies, y mi amiga que era millonaria y viajaba a Estados Unidos se traía el ajuar completo, incluid la casita y una media docena de esas muñecas. Yo apenas tenía una parejita versión nacional. Pero las TICs permiten a todos los que están cerca de un locutorio, por pocas monedas, integrarse al mundo del chip loco. Somos adictos a estas nuevas tecnologías. ¿Cómo nos apañamos para dedicarle tanto tiempo en un día? Siempre habrá aquellos que trabajan y esos otros que se dedican a imaginar que trabajan. Navegar desde la silla es un lujo, no para todos, peo para casi todos. Y está prohibido prohibir. Está prohibidas las barreras comunicativas. Los países que intentan cerrar el paso a los usuarios, se confunden. Todo llega a todos lados. Todos pertenecemos al primer mundo virtual. Ya se nos pasará el entusiasmo, o no. Pero por ahora, pocos son los que se abstienen.